27 de marzo de 2016

Sorpresas

Anoche vi “Batman v. Superman”. No soy experto en la materia, pero mi afición por los ejercicios de imaginación y mi espíritu netamente snob me impulsaron a ir al cine a ver la película del momento. Dada mi ignorancia, mis expectativas no estaban contaminadas y tenía un horizonte abierto para la sorpresa y, en efecto, me sorprendí. Específicamente, me sorprendió el final, pero de eso no hablaré aquí para no arruinar la fiesta de las que todavía no la han visto. Sin embargo, sí haré referencia a algunas sorpresas menores que los entendidos seguramente definirán como ingenuidades propias de una mente mal informada y simple como la mía. La primera: Clark Kent y Lois Lane viven juntos; tienen una relación amorosa y ella sabe quién es él. La segunda: Clark Kent no sabe que Bruce Wayne es Batman. La tercera: Lex Luthor tuvo un hijo que es tan astuto y tan vil como su padre. La cuarta: la madre de Clark Kent y la madre de Bruce Wayne eran homónimas. La quinta: Superman tiene un lado oscuro que lo acerca peligrosamente a la megalomanía. La sexta: Wonder Woman, aparte de ser terriblemente atractiva, también es más fuerte de lo que recordaba; además, creo que es inmortal o los años no hacen mella en su piel ni en el resto de su cuerpo. La séptima: por alguna de las múltiples salidas de la corrección política, Perry White, el editor en jefe del Daily Planet, no es white sino black, de allí que sea interpretado por Laurence Fishburne. La octava: que hayan escogido a Amy Adams para interpretar a Lois Lane me sorprendió más de la cuenta; Adams (no es su culpa sino de los guionistas) encarna a una reportera cuyo carácter aguerrido se ve opacado por la falta de salero (que, por cierto, le sobra a Wonder Woman). Digo que me sorprendió porque vi a Adams en el papel de Margaret Keane, en “Big Eyes” de Tim Burton: simplemente maravillosa. Pero aquí creo que el papel no le hizo justicia a sus virtudes histriónicas. Finalmente, la mayor y mejor sorpresa fue ver la actuación de Jesse Eisenberg haciendo de Lex Luthor, Jr. No tengo yo las palabras para describir su trabajo; suficiente será con verlo en pantalla. Sólo diré que ya es una costrumbre que los villanos se roben el show y opaquen a los héroes. Resumiendo, “Batman v. Superman” es una película entretenida con un fondo moral que no hay que descuidar, si uno logra distinguirlo a través de la densa niebla de los efectos especiales y de la fuerza mítica de los personajes centrales. Vayan a verla.

16 de marzo de 2016

Desgaste

Los líderes del gobierno nacional venezolano, y muchos de sus seguidores, han convertido cierta manera de responder en un modus operandi que tal vez esté contando sus últimos días. No importa el tipo de denuncia que se haga, siempre afirman que todo es parte de una sofisticada aunque evidente conspiración que sólo persigue perjudicar al gobierno y obstaculizar sus buenas intenciones. Suponiendo que no es evasión de responsabilidad, sino que en efecto esa conjura existe, ¿por qué el gobierno no logra contrarrestarla? Digo, si se trata de un complot bien orquestado, entonces debería ser secreto (o muy difícil de descubrir) y sus efectos ser sorpresivos, deletéreos y, sobre todo, inexplicables. Si se trata de eso, entonces la consabida respuesta carece de validez porque el gobierno no sabría a qué se deben los efectos negativos. Pero si se trata de un complot mal orquestado, es decir, que ya no es secreto y, en consecuencia, no puede ni sorprender ni producir efecto negativo alguno, y siempre es posible explicarlo, ¿por qué sigue perjudicando a la gente y no hay, por parte del gobierno, unas acciones concretas para paliar o neutralizar el perjuicio? A veces, las palabras son como las piezas de un mecanismo móvil, tienden a desgastarse. El mecanismo sigue funcionando pero mientras más desgaste su eficiencia desmejora significativamente. Al final, solo algunas personas continúan confiando en él y el resto o busca o espera una máquina nueva. Seguir creyendo que el imperialismo yanqui es el cabeza de turco de todo lo "malo" que sucede en Venezuela porque ha organizado un complot cuyas manifestaciones son múltiples e ineluctables, es seguir creyendo en una respuesta fatigada, que nada explica y nada resuelve.